- ¿Tenemos que mirar los dos la misma pantalla?
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Sí: un Mac, un recuadro de subtítulos, dos párrafos. Gira un poco el Mac, o mantén pulsada ⇧ y arrastra el recuadro hasta el borde más cercano a la otra persona, y sube el tamaño en Tamaño y alineación del texto. En una llamada la app subtitula a la otra parte; en la sala, a los dos.
- ¿Tengo que decirle qué idioma habla cada uno?
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No. El reconocedor averigua cuál de los dieciocho se está hablando, frase a frase. Tú eliges el único idioma al que traducir; todo lo que se diga en otro idioma llega traducido a ese, y lo que se diga en ese idioma se traduce al otro, el último que haya oído. Mientras no haya oído un segundo idioma no hay nada a lo que traducir de vuelta, y una frase en el idioma de destino se queda tal como se dijo.
- ¿Nos graba?
- No. El audio nunca se graba y nada sale del Mac; la pila de ⌥ guarda los últimos recuadros en memoria, y no se escribe nada en el disco salvo que guardes una transcripción, cuando la app te lo ofrece o desde su menú. macOS muestra su indicador naranja del micrófono en la barra de menús todo el tiempo que la app está escuchando, como hace con cualquier otra app.
- ¿Qué necesita la otra persona?
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Nada. Ni app, ni cuenta, ni un teléfono sobre la mesa. La otra persona lee el recuadro en tu pantalla, en su idioma, y te oye a ti en el tuyo.
- ¿Puede con la sala y con una llamada a la vez?
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No. El menú Escuchar elige un solo origen: el micrófono o lo que reproduce el Mac. Si vuelves a elegir el micrófono, se desactiva y la captura vuelve al origen que había sustituido.
- ¿Qué tal es la traducción?
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La de Apple, la misma de la app Traducir, que funciona en el propio Mac. Suficiente para seguir la conversación y contestar, no una traducción jurada, y si una frase llega rara, merece la pena preguntar. Donde más falla es con los nombres, en los dos idiomas.