- ¿Tenemos que mirar los dos la misma pantalla?
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Sí: un Mac, un recuadro de subtítulos, dos párrafos. Gira un poco el Mac, o mantén pulsada ⇧ y arrastra el recuadro hasta el borde más cercano a la otra persona, y sube el tamaño en Text Size and Alignment. En una llamada la app subtitula a la otra parte; en la sala, a los dos.
- ¿Tengo que decirle qué idioma habla cada uno?
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No. El reconocedor averigua cuál de los dieciséis se está hablando, frase a frase. Tú eliges el único idioma al que traducir; todo lo demás que se diga llega en él, y lo que se dice en él va de vuelta al otro idioma, el último que haya oído. Mientras no haya oído un segundo idioma no hay nada a lo que traducir de vuelta, y una frase en el idioma de destino se queda tal como se dijo.
- ¿Nos graba?
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No. No se escribe nada en el disco y nada sale del Mac; la pila de ⌥ guarda los últimos recuadros en memoria hasta que cierras la app. macOS muestra su indicador naranja del micrófono en la barra de menús todo el tiempo que la app está escuchando, como hace con cualquier otra app.
- ¿Qué necesita la otra persona?
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Nada. Ni app, ni cuenta, ni un teléfono sobre la mesa. La otra persona lee el recuadro en tu pantalla, en su idioma, y te oye a ti en el tuyo.
- ¿Puede con la sala y con una llamada a la vez?
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No. Listen To es una sola fuente: el micrófono o lo que reproduce el Mac. Volver a elegir el micrófono lo retira, y la captura vuelve a la fuente que había sustituido.
- ¿Qué tal es la traducción?
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La de Apple, la misma de la app Traducir, ejecutándose en el Mac. Suficiente para seguir la conversación y contestar, no una traducción jurada, y una frase que llega rara merece que preguntes. Donde más falla es con los nombres, en los dos idiomas.